
¿Cuantas versiones tenes? Me refiero a cuantos Peter Pan hay adentro de Peter Pan. Y cuál de todos ellos es el que insistió insistió insistió y no dejó de jugar aunque parecía que el partido ya estaba perdido.
¿Tengo que amigarme con todos? Porque podría hacerlo. Todos tienen tu cara. Todos me gustan por igual. Todos esos Peter Pan le gustan a la misma Wendy.
Pero si me preguntaras a cuál de todos ellos podría llegar a amar te contestaría que, el primer puesto, se lo lleva el Peter Pan de septiembre.
Se lo lleva el que me miró emocionado durante toda una noche porque no podía creer que estaba pasando un cumpleaños feliz, rodeado de la gente que lo quiere.
Se lo lleva el que me eligió para empezar sus 26. Se lo lleva al que le escribí un poema y se lo leí por teléfono. Se lo lleva el que me dijo te quiero por primera vez entre lágrimas.
A ese Peter Pan podría llegar a amar. Al que me dijo “pero yo no soy un campo minado” cuando le confesé que tenía flashbacks de guerra.
Al que me ayudo a inflar miles de globos y a decorar mi casa para mi cumpleaños. Al que me escribió una carta y me la leyó en voz alta. Al que me llenó de besos adelante de sus amigos y mis amigas sin importarle nada.
De ese Peter Pan me podría llegar a enamorar.
¿Dónde está? ¿Qué le pasó? ¿De qué capítulo de la serie me perdí? ¿Por qué lo encerraste de nuevo?. A veces me desespero pensando que llegué tarde y que la culpa es mía por haberme escapado tantas veces.
Que si hubiera llegado a tiempo la historia hubiera sido otra y no tendríamos tantas cicatrices de guerra.
Pero las cicatrices están. Las tuyas todavía sangran y yo no se como hacer para evitar que te desangres.
Entiendo al Peter Pan que tiene miedo. Entiendo al que tiene ansiedad. Al que juega con los Niños Perdidos para ser libre y no crecer.
Sólo a uno le tengo miedo: al que vive en el pasado. Al que me hace querer cambiar de nombre, de cara, de personalidad. Al que me hace querer cambiar de cuerpo.
Al que vive de recuerdos. Al que se olvida de lo malo pero se acuerda de lo bueno.
A ese Peter Pan le tengo miedo porque él es el que me puede lastimar.
Cada vez que ese Peter toma el control, mi versión mas débil deja toda su energía en querer abrazarlo y, de alguna manera, reconstruir su corazón roto.
Mi versión mas débil empieza a nadar contra la corriente sin saber hacerlo para llegar al Peter Pan que está ahí adentro, encerrado en algún lado, muerto de miedo.
Nado en contra de la corriente para llegar al Peter Pan del que me podría enamorar.
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