
Quisiera poder dormir sin soñar con tu cara. O escribir en este papel mis sentimientos de alguna manera especial para que entiendas.
Pero hablamos diferente idioma y yo te grito que me duele y vos seguís apretando.
Te digo que el color azul me ahoga y me da claustrofobia y vos seguís pintando las paredes de ese color.
Te pido que pienses en mi y de repente me desconoces, como si no me hubieras confiado tus secretos más oscuros, como si no me hubieras prometido que no te ibas a alejar.
Como si no me hubieras venido a buscar hasta ganarme por cansancio.
Te grito que me estás lastimando, que me duele, que me ahogo, pero miras un punto fijo y se te llenan los ojos de lagrimas en silencio.
Porque sabes que ella también se está ahogando, que le duele. Y eso te importa más.
Si alguien te diera a elegir a quien salvar de un incendio, la elegís a ella sin pensarlo.
Y yo me quemo viva viendo cómo conmigo se queman todos los intentos de salvarte la vida.
Y te quedas en tu cuartito que decís que es blanco pero que pintaste de azul. Sentado en un rincón. Con miedo de asomarte por la ventana y vernos a las dos calcinadas, por culpa de tus llamas.
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