Un momento

Lo único que quería era un momento con él. Uno solo. Solo un momento que me diera la esperanza de que cualquier sueño es posible. 

Quiero tener mi momento y que también sea suyo. Que sea nuestro. Y envolverlo para regalo y dejarlo en su puerta el día de su cumpleaños. 

Quiero un momento. Sólo uno. Donde el reloj se vaya a dormir la siesta y nos deje varados sin avanzar para ningún lado. 

Que nos deje estáticos. Quietos. Ahí, en ese momento. 

Perdí la esperanza de que cualquier sueño es posible. Porque lo que sueño está frente a mis ojos y lo veo escurrirse entre mis dedos como arena de la playa. 

Y si fuera posible, mi sueño agarraría con fuerza mis dos manos y no me soltaría nunca más. 

Si fuera posible, mi sueño me diría que estamos bailando con las manos atadas por un hilo rojo a prueba de relojes y de avalanchas y de terremotos y de erupciones de volcanes. 

Pero, sin embargo, se me escapa cada vez que lo quiero tocar. Entonces solo quiero un momento. 

Solo quiero un rato de esperanza.


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