
Dentro de las cartas que ojalá alguna día pueda mostrarte está esta.
Hola. Es lunes a la noche y estoy llorando porque tengo miedo de perderte.
Tuve un día raro. Me sentí ansiosa todo el día. Probablemente porque hoy no hablamos tanto.
No me gusta nada sentir esta ansiedad. Pero hoy te lo confieso: tengo miedo de perderte.
Tengo miedo de que desaparezcas. Qué de pronto te asustes y te vayas. Tengo miedo de quedarme sintiendo sola.
Pero cuando te miro a los ojos me doy cuenta que todas mi preocupaciones son en vano.
Son en vano porque me miras con cariño y tu mirada habla. Por qué no puede ser que después de tanto esto termine en la nada.
Por qué literalmente veo en tus ojos mi futuro. Muchas cosas nos están marcando el camino. Y ahora que deje fluir lo que me pasa tengo miedo.
Porque estoy bien sola pero ahora quiero compartir mi tiempo con vos. Porque estoy bien sola pero me gusta más estar con vos.
Muchas veces tuve miedo de perder, pero nunca lo sentí tan real como ahora.
Me invade la ansiedad y siento que me ahago. No puedo escribir lo que siento de manera poética porque las palabras salen desordenadas. Pero mis ideas están claras porque, como verás, te estoy escribiendo esto.
Y no lo vas a leer en la brevedad pero si no desahogo mi cerebro de todos estos miedos y todas estas inseguridades siento que nunca
mas voy a volver escribir.
Lo único que me sale son cartas confesándote todos mis sentimientos. Y realmente espero que mi mirada hablé por mi y que algo de todo esto ya lo sepas.
Porque nunca en la vida tuve tantas ganas de qué algo dure para siempre. Nunca en la vida vi algo con tanta claridad.
De verdad, a pesar del miedo que tengo, nunca estuve tan segura de algo.
Deja un comentario