«Pero yo no soy un campo minado»

Cuando estuve en la guerra vi explotar cosas por el aire. Vi sangre de inocentes derramada. 

Cuando estuve en la guerra mi única arma era una espada y, con ella, intentaba frenar las balas. 

Cuando estuve en la guerra me escondía en la trinchera llorando, rezando que ninguna flecha me dejara imposibilitada de volver a sentir. 

Cuando estuve en la guerra dormía en un campamento donde lo único que se escuchaban eran gritos. Gritos que me dejaban sorda y muda y asustada. No tenía escape. 

Cuando estuve en la guerra no fui valiente para pelear y ganarme la libertad. De hecho, me liberaron por pena. Ya no servía.

Volví lastimada, con hambre, triste y con una daga clavada en la espalda. Hubiera dado la vida en esa guerra porque no conocía nada mejor pero, sin embargo, eso no me hizo ser un soldado honrado. 

Pasaron varios años de la batalla. Las heridas se fueron curando pero los ruidos fuertes me asustan, los movimientos bruscos me ponen en guardia, lista para pegar o escapar. 

Camino pisando despacio, como si todo fuese un campo minado. Un paso en falso y todo explota. 

“Tengo flashbacks de guerra”, te dije una vez. “Pero yo no soy un campo minado”, me contestaste. 

Y fue cuando supe que había sobrevivido.


Posted

in

by

Tags:

Comments

Deja un comentario