Tu pared

Si me dejarás romper un poquito la pared que armaste. Solo un poquito, te lo prometo. No tengo intension de derribar nada. Solo quiero hacer un huequito, una grieta, algo chiquito para ver que hay adentro. 

Solo quiero observar. A veces siento que tenes el lugar desordenado. Que te olvidaste de arreglar la humedad de una de las paredes y que por eso no me dejas entrar. 

Te encerraste y por ahí perdiste la llave. O te encerraron y te la robaron. Y ahora estás preso. Y yo no puedo hacer nada porque estoy del lado de afuera. 

La mirilla de la puerta está rota, ¿sabes?. Intente mirar pero veo borroso y no se si soy yo o si realmente el lugar es así de borroso. 

¿Me vas a dejar, aunque sea, observar? Quiero ver. Nada mas. Abrí un poquito la ventana, dale. 

Yo también fui desordenada alguna vez. Y también me quede encerrada mucho tiempo. 

No me importa si ahí adentro hay cosas rotas. Se pueden arreglar. Y yo no quiero romper nada. 

Yo quiero abrir las cortinas y que entre el sol por la ventana. Que ilumine cada rincón, los lindos y los no tanto. Que te pegue de frente en la cara y te encandile unos segundos. Vas a ver que, cuando vuelvas a abrir los ojos y corras la mano de tu cara, te están esperando un montón de colores que no conocías. 

Quiero que entre el viento. Oxígeno. Que respires aire puro. ¿Te das cuenta? Tratando de limpiar el aire estás respirando humo. Deja de llenarte los pulmones de ese humo que, además, no te deja ver. 

Si me invitaras a pasar, aunque sea un rato…

Si me dijeras donde está la llave yo abriría, de a poco, vos marcas el ritmo. Es tu casa, no la mía. No quiero forzar la cerradura. No quiero saltar por la medianera. 

Así que, mientras tanto, estoy sentada en la puerta mirando el sol. Esperando que, algún día, te animes a disfrutarlo conmigo.


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