La cuerda floja

Y de repente estoy caminando por la cuerda floja de nuevo. Abajo no hay nada. O si, pero no quiero mirar. 

Toda mi concentración está puesta en no caerme. Un paso en falso podría ser fatal. O no, pero no quiero comprobarlo. 

Puedo ver de donde salí pero no veo a donde voy. No hay una plataforma, no hay una habitación, no hay nada. 

Todo es oscuridad. Todo parece ser abismo. Adelante, atrás, arriba, abajo, a los costados: no hay nada. O si, pero no lo puedo ver. 

Tengo una habilidad: soy muy buena en las cuerdas flojas. Puedo mantener el equilibrio durante mucho tiempo y caminar como si lo estuviera haciendo sobre una superficie segura. 

Sucede que, una vez, pise mal y caí. Abajo nadie me atajó y quedé estrellada en el piso. 

Por eso ahora no me cuesta tanto mantener el equilibrio. Es como un mecanismo de defensa. 

No me cuesta, pero las evito a toda costa. Lo que me lleva a pensar ¿Por qué estoy yo ahora caminando por la cuerda floja otra vez? Debería haber dormido con un ojo abierto durante la noche, así la veía venir. 

Pero no la vi venir y, ahora, no me queda otra que hacer equilibrio hasta llegar a tierra firme.


Posted

in

by

Tags:

Comments

Deja un comentario