Infinitas veces creí haber comprobado mi capricho. Infinitas veces pensé que esto era producto de mi terquedad. Que era algo imaginario, que no tenía nada de realidad.
Pero, sin embargo, siempre vuelvo. Y la pregunta me aborda sin previo aviso: ¿Es un capricho o es algo real?.
Si estuviera encaprichada podría explicar esto sin tantas vueltas, ¿No?. Pero no puedo. No puedo explicar la sensación. Aunque me esfuerce, no encuentro las palabras.
Entonces, si no hay palabras, significa que es algo real de lo que tengo que hacerme cargo, ¿o no?.
“Algo” que me sigue a donde vaya hace no sé cuánto tiempo. “Algo” que, una vez, despertó una parte mía que jamás se volvió a dormir.
Algo que puedo poner en pausa por un rato pero que vuelve cuatro veces más fuerte cuando bajo la guardia.

Deja un comentario